martes, 28 de junio de 2011

La estrategia del imperialismo y la oligarquía en el ámbito nacional:


Internamente, la estrategia política del enemigo está basada en consolidar matrices de opinión adversas al gobierno, al menos sobre los siguientes ejes:
1.  El gobierno del Presidente Chávez es un régimen dictatorial o está próximo a serlo, viola sistemáticamente los derechos humanos, en particular el derecho a la libertad de expresión, los derechos civiles y políticos, las libertades ciudadanas, mantiene presos políticos, criminaliza la protesta, usa la justicia como arma política y no respeta la separación de poderes públicos, subordinándolos todos al Poder Ejecutivo y usándolos a su conveniencia amparado en la violación de la Constitución Nacional. Es decir, no se trata sólo de un gobierno dictatorial-militarista, sino también ilegal e ilegitimo. La tesis es que aunque es un gobierno de origen legítimo nacido de elecciones populares, se ha deslegitimado por su acción antipopular.
2. El gobierno bolivariano ha fracasado en su política y modelo económico, lo cual estaría demostrado por los elevados índices de inflación, la baja productividad, la escasez relativa de algunos productos de primera necesidad (sin tomar en cuenta la especulación, el acaparamiento y el contrabando de extracción), el incremento de las importaciones y un largo etcétera. Este fracaso sería consecuencia de la confrontación con el sector productivo privado, las expropiaciones y las amenazas a la propiedad privada; es decir, los problemas económicos no serían consecuencia de la crisis y decadencia del capitalismo sino del intento de construcción del socialismo.
Este fracaso de la política y el modelo económico tendría como consecuencias un empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo del pueblo, (por absurdo que parezca), en renglones como salud, educación, trabajo. A lo anterior se suman problemas como la inseguridad, servicios (electricidad, agua, desechos sólidos), vialidad y vivienda sobre los que se desarrolla una constante, poderosa y distorsionante campaña mediática.
3. El gobierno bolivariano sería el más corrupto, burocrático e inepto de la historia, y mantiene un financiamiento constante a otros Estados para mantener su influencia, mientras hay sectores sociales en condiciones precarias en el país. La corrupción es uno de los tópicos centrales de las campañas, básicamente por el impacto que tiene en importantes sectores populares que siguen sumidos en difíciles condiciones económicas y sociales.
Sobre la base de estas directrices, el arma mediática es intensamente usada para crear matrices tanto hacia adentro del país como especialmente hacia el exterior, pero trabajándolas como un circuito único que se retroalimenta recíprocamente. La campaña mediática se construye con “noticias” originadas en el país, proveniente en su inmensa mayoría de fuentes de dudosa reputación, pero sobre la base de las cuales se arma y legitima la estrategia global que, cerrando el ciclo, retroalimenta la campaña interna de manipulación y confusión. En la construcción de estos circuitos mediáticos se le ha asignado un papel importante a la fracción parlamentaria de la contrarrevolución.
Hay que advertir que aunque la dimensión mediática juega papel central en la estrategia de la contrarrevolución, ésta viene acompañándose de un trabajo político de base en sectores populares, un permanente esfuerzo por tomar la calle, apoyado en sectores estudiantiles y sindicales y un intento por penetrar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Además, conociendo la experiencia colombiana todo apunta a que la contrarrevolución trabaja por posicionar grupos paramilitares y redes de narcotraficantes para estimular la violencia “delincuencial” con el propósito de desarrollar focos de violencia callejera en determinadas circunstancias, incidir en la descomposición social de algunos sectores sociales y crear una sensación de caos social y de incapacidad del gobierno para manejar la situación.

por el prof. daniel hernandez. 

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